Respuesta automática por texto a llamadas perdidas para salones y spas

El problema del teléfono en un salón casi nunca es que nadie llamó. Es que sonó a las 11:40 de un sábado, con todas las sillas ocupadas, la recepción sola y tus manos en aluminio. La clienta quería color; un minuto después ya estaba agendando en la página de otro salón. BeepBack le responde por texto a nombre de tu salón en segundos, averigua qué quiere y para cuándo, y mantiene el hilo hasta que puedas atenderlo.

La silla es el producto, y las dos de la tarde no se guardan

Un plomero que pierde una llamada trabaja una hora extra el sábado y se repone. Tú no. Lo que vendes es un número fijo de horas de silla por estilista al día, y cuando el jueves a las dos se va vacío no se pospone: se perdió. No se apila ni se vende dos veces el viernes.

Por eso una cita perdida es una pérdida de otro tipo: su tamaño depende de qué habría entrado en ese hueco. Un color son tres horas. Un blowout, cuarenta y cinco minutos. Un juego completo de extensiones se come casi todo el día. Mientras más grande el servicio, más difícil es rellenarlo.

Y hay una parte que en los oficios ni existe. Casi nadie se hace el color una sola vez. La clienta que no te alcanzó el sábado y entró en otro lado no se lleva solo esa cita: se lleva el ciclo que venía detrás, el matiz entre visitas, el corte que habría agregado y lo que habría comprado en el estante. Una clienta habitual se decide en la primera llamada.

Las cancelaciones funcionan al revés. Una a las nueve para un espacio de las dos es el único hueco que sí puedes rellenar, y las mejores candidatas son quienes llamaron esta semana y no lograron pasar. El buzón no te deja nada; un hilo de BeepBack te deja el número, el servicio que preguntó y el día que quería, por escrito.

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Cuatro personas llaman y las cuatro quieren cosas distintas

Un negocio de oficio trata una llamada entrante como una sola pregunta: ¿es trabajo o no? El teléfono de un salón no. En una tarde, la misma línea recibe gente que quiere cosas opuestas.

  • Alguien que agenda por primera vez. Quiere saber si haces lo que pide, cuánto sale más o menos y si hay algo libre esta semana. Tiene otros dos salones abiertos en otras pestañas.
  • Alguien que quiere mover una cita que ya tiene. No es una cita nueva; es una clienta que te costará una tarde si esto sale mal. Lo único que necesita es que alguien lo vea antes del jueves.
  • Alguien que cancela. La peor versión es la que nunca te llega: se convierte en un no-show. Una cancelación que sabes a las nueve es un espacio. La misma a las dos es un hueco.
  • Alguien que pregunta antes de comprometerse. Cuánto sale un balayage en cabello así de largo, cuánto tarda un juego completo de pestañas, si el depósito se descuenta del total, si la estilista que vio en Instagram trabaja sábados. Todavía no es una cita. Casi siempre es lo último que falta.

BeepBack les hace a las cuatro las mismas dos preguntas y las ordena. De fábrica, la segunda es una escala de urgencia, y los salones la reescriben en lenguaje de agenda: 1 para hoy si tienes algo, 2 para esta semana, 3 para solo preguntando precios. Tus prospectos llegan agrupados según qué tan rápido necesita cada uno a una persona.

El primer mensaje es el que BeepBack envía de fábrica, palabra por palabra. El segundo es la misma pregunta en lenguaje de agenda. La redacción es tuya para cambiarla; el nombre de tu salón y la línea de STOP siempre se quedan. Los mensajes se envían en inglés.

Hi! This is Willow & Main Salon - sorry we missed your call. What do you need help with? Reply STOP to opt out.

Hoping to get in for a root touch-up and a gloss this week

Got it! How soon are you hoping to come in? Reply 1 = today if we have anything, 2 = this week, 3 = just checking prices.

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Hay una herramienta que solo le importa a un negocio de agenda. Cuando el hilo solo no basta para fijar la hora, eliges dos o tres opciones y BeepBack las manda ("Would Tue 9am or Tue 2pm work? Reply 1 or 2."). Su respuesta cae en la misma conversación, y esas opciones se vuelven elecciones de un toque al agendar. Lo que a propósito no hace es agendar por ti: qué silla, qué colorista toma una corrección y si el sábado aguanta una cabeza más lo decide tu recepción, ahora con nombres y servicios en vez de números pelones.

Tienes las manos literalmente en el cabello de alguien

Todas las razones por las que un salón pierde una llamada son buenas. Estás a media aplicación de color con el aluminio puesto y un temporizador corriendo. Traes guantes. Estás en el lavabo con la cabeza de alguien entre las manos. Una técnica de pestañas con los ojos de la clienta cerrados bajo el adhesivo no puede parar, ni una masajista a cuarenta minutos de sesión en un cuarto oscuro donde un teléfono sonando sería otro problema.

La recepción es la otra mitad. Hay salones que tienen y salones que no; hay quien tiene de jueves a sábado y nadie el martes. Quien renta silla contesta su teléfono entre clientas y solo entre clientas. Incluso una recepción con gente cobra, reagenda y contesta en ese orden, así que el teléfono pierde. Y las llamadas se disparan cuando el piso está más lleno: el sábado por la mañana, la temporada de graduaciones, la hora después de que una estilista sube una foto que pega.

BeepBack levanta las que tú no pudiste. En vez de silencio, la clienta que no alcanzaste escucha un saludo corto a nombre de tu salón, y el texto le llega segundos después. Si contestas, no se envía nada. Una clienta que marca dos veces en diez minutos cae en el mismo hilo; nunca recibe dos. Y si prefieres que nadie sepa de ti a las once de la noche, el interruptor "No enviar textos tarde en la noche" lo resuelve y su texto sale a las 9 AM.

Va detrás del número que ya está en tu tarjeta

Te quedas con tu número. Las clientas siguen llamando a la línea de tu tarjeta, tu vitrina y tu página de citas. Solo se le pasan a BeepBack las que se quedan sin contestar, con un único ajuste de desvío en la línea que usas: fija, VoIP o celular. Dos guías traen los códigos: celulares y VoIP y líneas fijas.

Cada texto lleva el nombre de tu salón y sale de un número local que las operadoras registraron a nombre de tu negocio. La palabra BeepBack nunca aparece frente a una clienta; ella ve a tu salón respondiéndole, rápido. Nosotros presentamos ese trámite. La aprobación suele llegar en unas dos semanas, y no se te cobra hasta que tu número esté activo y texteando. Tus llamadas se contestan y te llegan como prospectos todo ese tiempo. La respuesta automática por texto es la mitad que espera. ¿Rentas silla o trabajas sin LLC ni EIN? Igual te registras: las operadoras te verifican a ti con un código que llega por texto a tu celular.

Dos límites, claro. Una línea fija no puede recibir textos, así que una clienta que marca desde un escritorio solo te queda anotada para devolverle la llamada. Y el asistente trabaja en inglés: si una clienta contesta en español, deja de adivinar y te avisa para que tomes el hilo.

$79 al mes, tarifa fija. Sin contrato, nada que pagar por instalarlo, sin cargos por texto, sin cobro por usuario, cancelas cuando quieras. Dos sucursales son dos números y dos suscripciones. Si cierras dos semanas en enero, pausas textos y cobro y retomas donde te quedaste. Después de esto, quien se registre paga $99. La lista completa de lo que incluye →

Tu software de citas ya sabe cuál es tu ticket promedio; tu teléfono sabe cuántas llamadas se quedaron sin contestar la semana pasada. Mete los dos en la calculadora y te dirá cuántas citas rescatadas cubren la suscripción. Al lado de eso: la mayoría de quienes caen en un buzón nunca dejan mensaje ni vuelven a llamar, y la página de estadísticas lo respalda. Para darte una idea, con nuestros supuestos y no con los tuyos: diez llamadas perdidas a la semana, dos de cada diez que agendan y un ticket promedio de $90 son $9,360 al año agendados donde sí contestaron. Casi todos los productos que te venden esto están hechos para oficios, así que lee el recorrido de la categoría antes de pagarle a uno.

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En algún lugar, mañana, un teléfono va a sonar a las 2:14.

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